Una carta de John Keats a Fanny Brawne en subasta

Hace poco les hablé de una película inglesa que estaba por estrenarse: Brigth Star, un drama romántico muy a la inglesa que ya está en cartelera bajo el terrible nombre de El Amor de mi Vida.

La película trata de la vida de poeta John Keats. Pero no vengo a hablarles sobre la película en esta ocasión, sino sobre el la vida de este poeta, más específicamente sobre las cartas que le escribía a su amada. Detalles que nos hablan de cómo los tiempos han cambiado, de cómo el drama ahora se resuelve en olvido, de que ya no es costumbre el duelo, ni la pena, no en público, por lo menos: la velocidad de nuestro tiempo no nos permite detenernos absolutamente a nada.

¿Han escrito una carta alguna vez? ¿papel, pluma y leer en voz alta para ver cómo suena? Seguramente no, o pocas veces. y esto me hace pensar ¿seremos una generación sin historia, sin evidencias tangibles de nuestros romances o de los detalles que  nos definen? Puede ser que para la humanidad no importen tanto, pero juntos construyen la verdadera historia cultural de los hombres.

Todo este choro viene a cuento porque resulta que se está subastando una carta que escribió John Keats a su amada Fanny Brawne. La historia va mas o menos así: Keats contrajo tuberculosis, enfermedad que mató a sus hermanos y finalmente a él a la edad de 26 años. Como él no podía ver a Fanny, porque corría el riesgo de contagiarla, le escribía cartas. Ahora se subasta una carta original  que tiene un precio inicial de 120 000 libras. 120 000 por una evidencia de amor, quién pudiera comprarla.

Pero aunque nosotros tal vez no podamos costearnos este capricho cruel, si podemos leer un poco de lo que Keats le escribió a su bella Fanny:

Sin más, las dejo con algunos otros poemas de Keats, les recomiendo que busquen también e original, siempre es bueno hacer el ejercicio de ver cómo quería el poeta que sonaran sus escritos:

A Fanny

¿Qué puedo hacer para alejar
la remembranza de mis ojos si han mirado,
hace una hora a mi radiante Reina?
El tacto tiene memoria. Oh dime, amor, dime
¿Qué puedo hacer para destruirla y volver
a mi antigua libertad?
Cuando cada bella que veta era bastante
bella para atraparme sólo a medias en sus lazos,
sin poder retenerme;
cuando, fueran pobres o multicolores,
mi musa tenía alas,
y siempre pronta estaba a encaminarse,
hacia donde yo dirigiera su fuerza,
no intelectual pero para mí divina.
Divina, sí! ¿Qué ave marina sobre el mar
es un filósofo mientras avanza
volando hacia las aguas que se agitan?

¿Cómo haré para renovar
esas caídas plumas, y así subir de nuevo
más allá del aleteante Amor,
y obligarlo a inclinarse mientras yo me remonto?
¿Beberé vino? No, es vulgaridad
es herejía y cisma
introduciéndose en el canon del amor;
no, el vino sólo es dulce para el hombre feliz;
cuidados más terribles
se apoderan de mí desprevenido..
¿Dónde aprenderé a recobrar la paz?
(..)
¡Oh, si un soleado encantamiento
disipara las sombras de este infierno!
Dí que se han ido, con la luz del nuevo amanecer
avanza mi radiante señora!
¡Oh, deja reposar una vez más
mi alma en ese seno deslumbrante!
¡Qué otra vez estos dolidos brazos sean
los tiernos carceleros de tu cintura!
¡Y déjame sentir una vez y otro más tu tibio aliento
arrobando mi ser hasta erizar mis cabellos!
¡Oh, la dulzura del dolor!
!Dame otra vez tus labios!

¡Basta, basta! ¡Bastante es para mí
soñar contigo!

(Traducción de Cortázar)