La canción de los Jueves

Everything is Everything- Phoenix

¿Cuantas veces se han mudado en su vida? ¿No se han dado cuenta de que cada que se van de un sitio parece borrarse una parte de su memoria?, si, recordamos pedazos, una pared de tal color, un rincón donde escarbaste las iniciales de tu nombre en el yeso de la pared. Pero no nos llevamos la sensación de vivir en esa casa. Eso es algo que se pierde al cerrar la puerta, definitivamente.

En mi vida me he mudado bastantes veces, es extraño, siempre mis padres tuvieron dos casa, así que no sufría tanto esto de “la crisis de identidad del hogar”. Pero si fue raro pasear de pared en pared los mismos cuadros y que siempre parecieran quedar peor en la nueva casa los primeros días.

Es curioso que nuestro cuerpo mantenga en la superficie tan pocos recuerdos. Dos semanas después de llegar a una casa, mas o menos tus pasos recuerdan cuanto tienen que avanzar para llegar a la cocina a oscuras. En cambio, si quisieras cerrar los ojos e intentar pasearte en la imaginación por tu antigua casa, ya no lo lograrías con exactitud. Claro, la cosa cambiaría si volvieras a estar físicamente en ella.

El caso es que creo que las cosas físicas ejercen un poder muy fuerte sobre nosotros. El sentir que pertenecemos a algún lugar físico nos da una seguridad vital. El hogar, la familia, la pertenencia.

Dirán que mis referencias son un poco “Hipsters” pero hace un rato estaba escuchando el Alphabetical de Phoenix (un amigo traía una playera suya en la oficina y me dieron ganas de escucharlos), y hay una frase que viene en “Everything is Everything” que me parece queda muy bien con esta sensación que tengo ahora. Dice: “The things I do possess, Sometimes they own me too”.

En este momento esas palabras, aisladas tal vez del resto de la canción, quedan perfecto con lo que me pasa. Estoy a una semana de mudarme. Llevo ya un rato buscando departamento y, creanme, es espantoso. Por fin encontré algo. El problema es que llevaba ya tiempo sin pertenecerle a un sitio físico, a una casa, a una pared. Es como estar en una especie de Limbo, que no te permite avanzar o regresar. Al renunciar a una casa, renuncie a pertenecerle. Ahora me toca construir algo nuevo, lo suficientemente mío, como para que yo le pertenezca.

Supongo que empezaré destapando casas con Phoenix de fondo: