Cine en casa para concluir el mes del amor. Before the sunrise

En el cine, las historias de amor son casi siempre comunes. Algunas veces, la típica narración puede ser bien llevada y hasta sacarme una que otra lágrima. Los ingleses lo han hecho muy bien desde hace unos años. Están los muy recomendables títulos de Bridget Jones’s Diary, Love Actually, y sus buenísimas adaptaciones de su literatura como Senze and Sensibility y Pride and Prejudice, de Jane Austen. Amor y acento inglés igual a éxito en taquilla.

Pero también se agradecen los dramas con escenarios que juegan con otras realidades. Por recomendación de un buen amigo, hace un par de años ví Before the sunrise. Dirigida por Richard Linklater, esta cinta no habla del amor a primera vista, sino como dos personas pueden enamorarse en tan sólo unas horas. ¿Algo más romántico y cursi? Sí, una trama que tiene lugar en Vienna y que recorre sus calles sin pretenciones, mostrando una de las más hermosas ciudades de Europa.

¿Qué nos dice esta cinta? Para tratar de explicarlo tengo que recurrir a un mito griego usado por Platón. Se dice que antes de que existieran los hombres como los conocemos había seres duales, con dos almas, pero unidos físicamente por la espalda. Aquellos seres sufrían terriblemente, pues como dos entidades cada una tomaba diferentes decisiones. Cierto día, los dioses del Olimpo tuvieron un acto de benévolencia y los separaron. Lo hicieron por medio de rayos que arrojaron las dos mitades a lugares distantes. La angustía por su otra parte desaparecida llenó el alma de estos seres ahora autónomos. Fue entonces que surgió un mecanismo para hallar aquel par perdido, el lenguaje.

Esta narración me pareció muy cercana a la historia de los protagonistas, Celine y Jesse, dos jóvenes que por azares del destino se encuentran en un tren camino a París. Él, un norteamericano que pasea por Europa como un ente “anónimo”; ella, una estudiante francesa bastante analítica y que se toma las cosas muy en serio.

Su historia no es compleja. Ambos comienzan a conocerse y a compartir experiencias íntimas sin expectativas o prejuicios. Así, van desde su primer beso hasta su primera pelea, compartiendo sus recuerdos más tristes y sus pensamientos más recurrentes sobre la vida, la muerte, el amor y su futuro. No hay un final feliz o cruel. Simplemente Celine y Jesse deciden seguir con sus vidas y conservar aquel momento para la posteridad.

Siguiendo con mi amado mito, me gusta pensar que Platón tenía razón. Nuestros pares tal vez no estén tan cerca de nosotros; como estos protagonistas, quizá lo que ahora mal llaman “media naranja” se encuentre en lugares totalmente insospechados y a quien nos uniremos en una aparente casualidad en algún momento de nuestra existencia.

Una cinta que me enamoró y no me canso de ver una y otra vez. Los dejo con una de las mejores escenas y su trailer.