La canción de los Jueves

Foto: Video Terrible Angels, con una Super 8

Terrible Angels – CocoRosie

Y entonces él me dijo: mírala, es un ángel. Yo me enojé muchísimo, una mujer tan común, no podría ser llamada un ángel. Me pareció cursi, soso. Me ardió el estómago por celos. Yo , su confidente secretamente enamorada, no era el ángel. Una desconocida de ojos claros y cabello muy muy largo, me había robado el título.

Yo traté de vengarme de ella. Le regalé el peor de los libros para esa situación: La historia del ojo, de George Bataille. Un poco para perturbarla, para mostrarle mi exentricidad, para llamar su atención. Y funcionó. Ella se interesó mucho por mí. Tal vez no de la forma que yo hubiera querido, pero el triángulo fue trazado, él no pudo tener la atención de ella, por que yo ya la tenía.

Es uno de los actos más espantosos que he hecho. Les juro me arrepentí luego. Es claro que yo no tenía ningún interés en esa mujer. Pero no quería tener que ser espectadora de mi pérdida. Estuvo mal. Nunca es bueno tomar a una persona para conseguir a otra, luego uno no sabe qué hacer con ninguno de los dos. Dos el justo medio, tres, es el inicio de una vereda peligrosa. Además, tan pequeñita como me sentía, terminé por agarrarle aprecio también a ella. No era mala persona. Sólo era común. Ningun ángel, pero tampoco lo contrario.

Aquella historia terminó mal. Él dejó de hablarme, ella terminó aburriendose. Nunca estuvieron juntos y yo también me quedé sola. El único detalle que sobrevivió fue una frase que él me dijo antes de dejar de hablarme, dijo: tú también eres un ángel.

Por meses retumbó en mi cabeza, ¿qué habría querido decir? ¿un ángel yo? ¿igual que ella?

Puede que piensen que este es el post más cursi que haya escrito jamás, pero tengo una solución para esta historia. Unas semanas después leí Las Elegías del Duino de Rilke, fue lo peor, el derrumbe total. Decía una frase que me hizo entender muy bien por qué, supuestamente, para él yo era “un ángel”. Un fragmento del poema dice:

“(…)Pues la belleza no es nada
sino el principio de lo terrible, lo que somos apenas capaces
de soportar, lo que sólo admiramos porque serenamente
desdeña destrozarnos. Todo ángel es terrible”.

Todo ángel es terrible. Una maldad natural e inocente, o no tan inocente pero sí bellamente ejecutada. Acepto mi responsabilidad, y no quiero decir con esto que yo piense que soy, ni remotamente, un ángel. Simplemente soy demasiado terrenal para ser eso. La cosa es que entendí lo que él quería decir y tal vez haya sido la frase más dolorosa que me hayan dicho jamás.

Seguramente las muchachas de CocoRosie han leído a Rilke, o quizá sea otra de estas extrañas coincidencias que pasan cada medio minuto, pero tienen una canción que precisamente se llama “Terrible Angels”: