Reporte desde París… Además de Dior sin Galliano

Las presentaciones de la próxima temporada otoño invierno cierran en París, por su tradición en la moda. Haciendo honor al dicho de que lo mejor se deja al final, esta edición no pudo ser menos dramática y escandalosa. Los franceses se volvieron a llevar la nota, aunque en lo personal los mejores diseños y propuestas para la temporada de frío se vieron en Milán.

El divorcio Galliano – Dior fue trágico y hasta vulgar. Las declaraciones, los videos y la prensa sensacionalista opacaron el genio de quien ocupó la silla creativa de una de las firmas más reconocidas de la moda, sumándose de manera cruel al legado que dejaron en su devenir Yves Saint Laurent y Gianfranco Ferré. Lo que seguía para Dior era saber si habría desfile en la semana de la moda parisina y, en todo caso, cómo sería.

Finalmente lo hubo. Comenzando con las palabras de la cabeza de esta empresa, Sidney Toledano, esta vez no hubo teatralidad y sí una colección desangelada, ajena, triste, nostálgica, melancólica. ¿Esos habrían sido los peinados para las modelos que desfilaron en tweed, pieles y sombreros? ¿Ese el maquillaje utilizado? ¿Esa la escenografía?

Lo más emotivo y digno de nombrarse fue el reconocimiento a las manos que elaboraron las prendas de la colección otoño invierno. Qué emotivo haber cerrado con todas aquellas costureras anónimas que hacen el trabajo más duro y menos redituable. Aplauso por ello para el señor Toledano.

Fue así  que se concluyó con la historia de Galliano en  la rúbrica francesa. Algo similar a cuando limpiamos nuestras cajas de recuerdos, haciendo una breve revisión para después comenzar de nuevo.

Bueno, pero basta de lágrimas y pasemos a las pasarelas más amables. Entre los desfiles que más me gustaron de lo que ha sido París estuvo la colección de ZAC Posen, con su siempre estilo urbano. Con cortes clásicos, me fascinaron los pantalones arriba del tobillo, sus sacos a la cintura y sus bellísimos vestidos largos. Todo en gris, negro, azul y guinda.

¡Qué decir de Lanvin! Como me gustaron las creaciones de Alber Elbaz, con mis adorados vestidos cortos en estructura marcada y accesorios dramáticos.

Por su parte, Peter Copping me cautivó con las blusas para Nina Ricci. Qué tops más bonitos y dulces.

Finalmente, hablando de accesorios, hasta este viernes nada como Balenciaga y Nicolas Ghesquière. La tapicería y herrería de siglos pasados fueron el tema central de sus zapatos y bolsos. Como dirían los franceses: Fantastique!