Un fragmento de “Dylan y las ballenas” de María Baranda

Dylan y las ballenas

1.
¿Qué son, Dylan, esos sonidos que se oyen
desde el blanco bosque
de tu boca de agua?
¿Qué cal ardiente alimentaste
en tu ciudad de tiempo ya vacía?
¿Qué piedra arrojó por ti
el grito de ese Herodes de paja y sal
que estremeció tu sangre?
¿Qué santo a punto de caer
ya se desploma entre las vetas cálidas
que desgarran tu herida?
En dirección al mar,
bajo la luz del búho,
está mi vida imaginada por el poder de un muerto,
precario príncipe a orillas de este cielo,
que me permite hablar al fuego del guerrero,
poder decir mi sombra en la ebriedad del agua
donde nombrar la luz es dibujar la noche,
abrir el cáliz a la razón del alba.
Aquí la muerte mantiene su dominio,
donde alguien, acaso un dios
esclavo de la lluvia,
un olvidado monarca de las cosas,
se abre ávido al silencio de la sangre
en el vértigo y el miedo de la noche
para decir que va, que arde profundo
en las copas de polvo que gotean su sed en el vacío.
Esta es la hora en que conozco la parte rota de mi historia,
fragmento cincelado sobre la fría noche del suicida.

_________________________________________________________________________________________________________________

María Baranda, México 1962. Dylan y las ballenas. México, 2003.