La canción de los Jueves

No puedo creer que sea jueves “santo” y yo esté embutida en una asfixiante, gris, medio desierta oficina. Ni siquiera los puestos ambulantes de comida trabajaron hoy. Simplemente es deprimente. ¿Se han puesto a pensar que no tener vacaciones duele más cuando sabes que todos los demás están de vacaciones? Sea cuestión de envidia o de simple vibra relajada-playera flotando por los aires, es doloroso estar frente a una computadora en estos días de asueto general.

Hasta mi novio que es workaholic ha tenido el día libre. No saben las ganas que me dieron de despertarlo a la fuerza en la mañana para que sufriera como yo. No lo hice. Pese a mis instintos egoístas al final siempre gana la nobleza. Sin embargo, estoy pensando seriamente en revelarme contra el sistema, tomar mis cositas y largarme traje de baño en mano a la alberca más cercana.

El calor está matándonos, la ropa estorba y estorban las computadoras, las labores y la vida responsable. Estos tiempos en los que vivimos nos conducen cada día más al esclavismo y a la pérdida de la espontaneidad. Tal vez este encierro me ha hecho exagerar, pero de cualquier modo les pondré aquí una canción que me trae muchos recuerdos y que siempre se me hizo un poco revelde, tal vez por aquello de que “hace falta valor”. Haciendo un recorrido en los últimos jueves de Oh Mundo Cruel! Me dor cuenta de que mis gustos musicales no tienen ni pies ni cabeza, igual me gusta una cosa que su opuesto. Lo único que tengo que decir en mi defensa es que todo es cuestión de canciones, buenas canciones, lo demás es borra para rellenar el discurso de los fanfarrones.