Collares ¿de pelo?

Cuando uno se pone a pensar en de qué están hechas las cosas, muchas veces pierden su encanto. Pasa con el jabón o con las salchichas, o la gelatina o el yogurt.

Eso pasa también con el trabajo de Kerry Howley, quien decidió explorar el uso de materiales “poco convencionales”, y con esto me refiero a el elemento que las mujeres se matan por mantener sólo en la cabeza: el cabello.

Si tanto nos molesta el cabello en las axilas, en las piernas o en los bigotes, ¿usaríamos joyería hecha de cabello?

Eso sí, que su éxito sea dudoso, no quiere decir que sea menos fino y hermoso su trabajo: