La canción de los Jueves

Es terrible el miedo. Hoy por la mañana sucedió algo terrible. Hombres sin identidad, tapados con máscaras e insignias entraron a la casa del padre de uno de mis mejores amigos en la vida. Aquella casa que era el santuario de una pareja, y cuando digo santuario es porque ninguno se imagina la belleza, la perfección, el amor que ese hogar teniene encima.

¿Qué seguridad tenemos? Yo conozco esa casa, y a mis ojos era una fortaleza que a como diera lugar tendría seguros a los que guardaba de la intemperie violenta de nuestra ciudad. Espero en verdad que vuelva a tener el calor de antes y que quienes ahí viven recuperen la seguridad que sentían.

Efraín Bartolomé escribió sobre el evento que si ¿en verdad estamos tan solos? Y es triste pero creo que sí. En esta enorme ciudad mi madre vive a kilómetros de distancia. Conozco poco a mis vecinos y aunque vivo en un departamento, no dejo de sentir de vez en cuando esa punzada que me viene cuando pienso en alguien violando mi casa, a la que con amor le he pintado las paredes, a la que con fe le he puesto mis recuerdos. Cualquier hombre con la autoridad de un arma, sea policía o ladrón, puede tumbar mi puerta y tumbarme los sueños.

Tengo miedo por mis amigos, por mis padres, por mi hermano y su hija recién nacida, por mi hermana y su esposo, por mí, por mi amor, y por mi casa.

Cuídense y cuidémonos, cuiden a los que tengan cerca, luchemos por la paz que nos merecemos.

No es que ponga a Silvio Rodriguez por revolucionario, ni por comunista, ni por trovador, ni porque me guste mucho. Lo pongo porque mis padres lo escuchaban cuando era chica, y de alguna forma me recuerdan a esa segurid ciega que uno siente a los 8 años. Quiero eso de nuevo. Quiero por hoy escuchar algo que corra con un ideal diferente a un estatus económico vacio de virtudes y lleno de mentiras.