It’s my first day


Queridos lectores, resulta que tengo un nuevo trabajo. Todo pasó tan de repente. La mudanza ha sido constante en este 2011. Primero, me cambié de casa; ahora cambio de empleo. En ambos casos dolió. Justamente recuperándome de mi primer duelo, de mis rumbos por el norte de la ciudad, es tiempo de decir adiós a la oficina de la Colonia del Valle.

Son muchos sentimientos encontrados. El cambio, lo nuevo, la expectativa, me han seducido últimamente. Sin embargo, la cotidianidad del saludo, el elevador viejo al que le temía, el encuentro con el portero y Dona, la perrita que vivía en el piso 4, ya serán sólo recuerdos. Qué decir de mis amigos, de mis compañeros, de todos aquellos que me hacían reir con comentarios simples hasta albures complejos.

La noche de ayer, mientras pensaba en que usaría, recordé mi primer empleo. Acababa de salir de la universidad, terminaba mi tesis y era adjunta en una clase de la Facultad de Ciencias Políticas. Mi oficina se ubicaba enfrente de la delegación Iztacalco. Nice place! El lugar no era mi hit, pero ansiaba trabajar, así que acepté la oferta. En aquel entonces, mi jefa tenía mi edad. Con mi primer sueldo me compré unos Kenneth Cole de plataforma que aún conservo. Caminaba con dificultad con ellos hacia la oficina, prometiéndoles un mejor lugar para sus suelas.

Así sucedió. Una amiga me llamó para ofrecerme una vacante en la agencia donde trabajaba. Mi jefe fue tan directo como hasta el final y recuerdo bien sus primeras palabras: “Esta muy padre tu CV, pero veremos qué sabes hacer ya en la práctica”.

Después de mi mejora salarial, me compré una edición especial del libro Historia de la Moda editado por el Instituto de la Indumentaria de Kioto y Taschen. Sus dos tomos que leí en pocos días, con una lectura religiosa justo después de mi jornada. Amaba sus hojas y sus imágenes. Después, los demás caprichos de mi sueldo perdieron un poco de significado con el venir de las quincenas.

Hoy regresa esa emoción, esa sensación similar a la del nuevo ciclo escolar. Elegí para el inicio de esta nueva etapa un pantalón skinny negro y una blusa a rayas azules de ZARA, que se complementan con un saco rojo de Mango. Es muy en el mood Navy que se repite en las temporadas Crucero, pues ya está por terminar el verano.

¿Mi perfume? Aunque amo Chanel, creo que será el de Stella McCartney, pues era el que adoraba una de las mis amigas de la oficina, colaboradora cuando tiene tiempo de OhMundoCruel y una wikipedia de Hello Kitty, Ileana Mendoza (@prettyfreckles). Las uñas tendrán especial cuidado, como el impecable manicure de Katty Susvilla (@kattysusvilla), amante de UK y de uno de sus ciudadanos, de excelente gusto para el vestir y decoradora de interiores de profesión.

Y bueno, finalmente creo que lo que necesitaré hoy es un espíritu combativo, un espíritu “taniesco” que sólo podría estar inspirado en mi queridísima amiga Tania Carrera. Combinando la sensibilidad de la poesía, la obsesión por las letras, la redacción, el uso correcto de los artículos (me recomendaba usarlos con más frecuencia), muchísimo ingenio y buen humor, Tania me dio el mejor consejo para comenzar este día y ese será mi mejor accesorio: “Se una cabrona”.

Ya con todo esto, mis apreciables lectores, creo que tengo lo necesario para entrar en mi nuevo empleo. ¿Qué vendrá? Quién sabe. Pero hey, hoy es el primer día, así que no tengo que tomármelo tan en serio. Siempre está la opción de mi buen Homero Simpson: