La cruda realidad de lo que habita en nuestras brochas de maquillaje

Peni

Todos los días al maquillarnos usamos varios instrumentos como el rizador de pestañas, las esponjas y por supuesto, las brochas. A la hora de hacerlo normalmente pensamos en la combinación de colores que vamos a usar de acuerdo a la temporada y a nuestra vestimenta ese día en particular, pero nunca le prestamos mayor atención a estas herramientas.

La mayoría de los maquillistas profesionales no sólo recomiendan, sino que consideran imperativa la limpieza de nuestras brochas. En lo personal no recuerdo la última vez que lo hice y con algunas nuevas adiciones seguramente nunca lo he hecho, y creo que así está la mayoría de las mujeres, las cuales no tienen una rutina de limpieza de sus instrumentos de maquillaje.

Lo cierto es que las brochas de maquillaje acumulan bacterias, polvo y suciedad, lo que permite el crecimiento de otras bacterias, que pueden agravar cualquier condición que tengamos en la piel como el acné. Como si eso no fuera lo suficientemente malo, las bacterias que quedan en nuestras brochas pueden contaminar nuestro maquillaje, especialmente los que vienen en gel y en crema, ya que al ser productos húmedos proveen un ambiente perfecto para la proliferación de gérmenes.

Las mujeres somos tan neuróticas con nuestro cuidado de la piel, gastamos fortunas en limpiadores, exfoliantes, hidratantes, etcétera, y no nos damos cuenta que al utilizar brochas sucias estamos tirando a la basura todo el dinero y esfuerzo que hacemos para mantener nuestro cutis perfecto.

La mejor solución para esto es crear una rutina de limpieza de brochas, ésta debería realizarse mínimo una vez cada dos semanas, en el mercado hay muchos productos diseñados específicamente para su limpieza como estos:

Pero pueden lograr el mismo efecto con un jabón muy suave o con shampoo. El truco está en hacerlo de noche, sumérjanlas en una solución con shampoo y un poco de agua y suavemente retiren el maquillaje que tiene, luego escurran el agua y déjenlas reposar sobre una toalla o papel absorbente toda la noche, estarán limpias y secas por la mañana.

Después de todo lo que investigue sobre el tema, ¡Esta misma noche limpio todas mis brochas!, ya la paranoia invadió mi mente y no hay manera posible en que las pueda volver a usar sin antes deshacerme de todos las bacterias.