Maneras tontas de morir

Peni

Todos sabemos que lo único seguro en esta vida es la muerte, pero si algo que es incierto, es la manera en que moriremos. Hay tantas posibilidades para el fin de una vida que realmente no hay mucho que podamos hacer al respecto, sin embargo, podemos tomar ciertas medidas para preservar nuestra existencia, como hacer ejercicios para fortalecer nuestro cuerpo, comer saludable y por supuesto, la más obvia de todas, tratando de no cometer idioteces que nos puedan perjudicar lo suficiente como para matarnos.

Precisamente de eso se trata la campaña de anuncios de servicio público del metro de Melbourne «Dumb Ways To Die», la cual fue diseñada para promover la seguridad de los usuarios.

 

Todos los que vivimos en una ciudad con transporte subterráneo estamos acostumbrados a las aburridas campañas sobre la seguridad de usuarios dentro de las instalaciones, a las cuales nadie presta atención porque estamos ocupados en algo divertido e interesante como escuchar música, leer un libro o revisar Facebook. Pero los directivos del transporte colectivo de Melbourne fueron inteligentes y contrataron a una agencia de publicidad para que realizara una campaña divertida que llamara la atención de las personas. La artista Tangerine Kitty creo un pegajosa melodía que cuenta muchas maneras tontas de morir, que fue acompañada por las criaturitas que creó la ilustradora Julian Frost, para darle vida al video Dumb Ways To Die.

Después del éxito tan grande que tuvo la campaña no sólo en Melbourne sino a nivel mundial, lo más lógico es que se creara alguna forma para que nosotros los amantes de la canción y de los mounstritos pudiéramos seguir relacionándonos con ellos, por lo que se lanzó una app para el iPhone y el iPad en la cual debemos ayudar a las tontas criaturas a salvarse de sus trágicos destinos.

Yo como fiel defensora de cualquier criaturíta cómica y  adicta de los juegos telefónicos, estoy preocupada porque esto seguramente será mi próxima obsesión. Adiós conversaciones largas con los amigos en el almuerzo, tengo amiguitos que salvar.